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Condicionados por La Palabra

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 Todos nosotros, o al menos aquellos que queremos alcanzar la plenitud de la vida en abundancia que Dios hizo disponible a través de Jesucristo, debemos esforzarnos de modo consciente, persistente, individual e independiente en la renovación de nuestra mente para poder evidenciar toda la abundancia del Padre.

Romanos 12: 2:

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Es de esta forma como podremos comprobar, evidenciar, vivir, experimentar, la buena voluntad de Dios en nuestras vidas, que es además agradable y perfecta.

Todo estímulo que recibimos a través de nuestros sentidos genera una respuesta que está asociada a nuestra estructura mental, a nuestro modo de razonar y a nuestras más profundas creencias, conscientes o inconscientes. Es así como dos personas pueden percibir un estímulo sensorial y reaccionar de modos distintos.

Por ejemplo, dos personas en un polideportivo escuchan un disparo, la primera se asusta mucho y piensa ¡¿Qué habrá pasado?! La segunda,  apresura sus pasos pensando ¡Ya empezó la carrera de 100 metros!

La manera en que respondemos a los estímulos varía de una persona a otra a causa de nuestra condición mental. El afán es una respuesta ante alguna situación difícil, sin embargo usted también puede estar confiado, esforzándose en buscar el reino de Dios y su justicia y recibir lo que necesita por añadidura.

Mateo 6: 33:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Cuando la palabra nos anima a buscar el reino de Dios, no nos está diciendo que no existen situaciones adversas, al contrario, las habrá, pero nos enseña que a pesar de ellas no tenemos por qué afanarnos, el afán no es la única respuesta posible.

Romanos 8: 37:

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Si hemos de ser vencedores, es porque se presentarán situaciones que vencer. Ante ellas podemos elegir intentar enfrentar las situaciones a través de nuestras propias habilidades, o podemos hacerlo “por medio de aquel que nos amó” y tener la victoria asegurada.

Estos y otros versículos que todos conocemos no serán una realidad en nuestras vidas a menos que podamos desvincular nuestro pensar y accionar de las situaciones que se nos presenten, y hacerlas depender solo de lo que Dios declara. Tal vez es más fácil creer cuando un tema  es muy mencionado en la Palabra y aceptado por todos en nuestro entorno, cuando todos lo aplican o cuando todas las condiciones están dadas para que ocurra, pero nada de esto hace a la Palabra más verdadera o menos verdadera. Si usted le cree a Dios, puede recibir de Él, aunque todos y todo en derredor sugiera que no será posible.

Me preguntaba, ¿El número de veces condiciona la verdad? Victor Paul Wierwille expresaba: “Dios solo necesita decir algo una sola vez para que sea verdad”. Una mentira dicha mil veces sólo es una mentira popular ¡las veces que se repita no la hace verdad!

Le invito a ilustrar en su mente esta situación:

El general del ejército dice (en un tono que sugiere pensar que no debes atreverte): ¿Quién de ustedes sería capaz de obedecer a la voluntad de Dios, antes que a mí?  Después de unos tensos segundos, solo un soldado da un paso al frente. Aunque otros piensan igual, nadie sale producto de la presión grupal. El tono de la pregunta y el hecho de que sólo un hombre responde afirmativamente, ejercen una presión sobre los soldados, al punto que no les permite accionar de acuerdo a lo que ellos creen que deben hacer, sino de acuerdo a lo que hace la mayoría. Luego el general dice: ¡Todos los demás, al paredón de fusilamiento!

Todos menos uno condicionaron su respuesta a las acciones de los otros. El diablo trabaja duro para hacernos ver que hacer la voluntad de Dios es el camino más largo y difícil. Pero, ¿Qué dice Dios?

Mateo 11:30:

porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Jesucristo nos dice que hacer la Palabra de Dios es el camino más fácil. Tal vez oímos este versículo y pensamos que no es cierto, tal vez debe haber un error. Pero no es así, si Jesucristo lo dijo, es verdad.

Ahora razonemos un poco sobre esto: Jesucristo no dice que no hay un yugo que llevar, o que no haya una carga, solo dice que es fácil, no inexistente. Hagamos la voluntad de Dios o no, siempre trabajamos y nos esforzamos en alguna cosa. ¿No cree usted que el camino más fácil sea aquel que asegure el éxito? Pues solo Dios le garantiza que si hace lo que Él pide, obtendrá el resultado que Él promete.

Si alguna vez ha visitado a un médico, sabe que el médico receta medicamentos, pero no puede garantizar que su salud será reestablecida. Solo Dios nos garantiza resultados positivos, cuando hacemos Su voluntad.

Filipenses 4:8:

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Para ser condicionado por la Palabra, debe empezar por tener la Palabra en la mente, para que a través del pensamiento persistente en ella, pueda hacer de la Palabra su modo de pensar, razonar y actuar. Hemos de adherirnos tanto a la Palabra, que podamos ser como los músicos que cantan y tocan a la vez. Ellos aprenden a tocar el instrumento de tal modo que no necesitan pensar en ello, lo cual les permite cantar, luego aprenden tan bien las canciones que también les da tiempo  mirar como las recibe el público. Esta Palabra de Dios debe ser la respuesta natural ante la presión, ante cada situación.

Con respecto a esto, el Dr. Wierwille comentaba: “Sé condicionado por la Palabra, no te dejes controlar por las circunstancias” y “Cuando enfrentas presión tienes que darte cuenta de que toda presión comienza en la mente, tú mismo permites ser presionado”

¿Situaciones difíciles? ¿Qué tal ésta?

Job 2:7-9:

Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.

Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

¿Puede usted imaginarse la situación? Job estaba realmente muy enfermo. Es el tipo de situación donde se espera recibir apoyo y consideración, sin embargo note que su esposa le dice: ¡maldice a Dios y muérete! Seguramente esa sería una buena excusa para desfallecer y rendirse, pero ¿qué hizo Job?

Job 42:12, 13:

Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,

y tuvo siete hijos y tres hijas.

¿Cuántas veces Dios nos muestra maravillas y nosotros por distraídos no las vemos?

Mateo 14:24-26 23

Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.

Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

¿Condicionados por lo externo?

Santiago 2:1-4:

Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,

y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;

¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

 

1 Corintios 10:12,13

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

No hay excusas para la derrota, todo lo que tengamos que vencer, ¡Podemos vencerlo!

 

Filipenses 4:13

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

 Filipenses 4:13= autoridad + habilidad + capacidad + permiso para vencer.

 

Victor Paul Wierwille decía sobre esto: “Ninguna situación es más difícil que la dificultad de renovar nuestra mente a la Palabra y caminar en ella”

Ahora quiero compartir con ustedes algunas frases que comúnmente oímos e incluso decimos y que demuestran cómo podemos en aspectos muy cotidianos condicionarnos por las situaciones:

-       Me dijo algo que no tolero, por eso exploté.

-       Cuando tengo calor, cuando hay mucho ruido, tráfico, etc., me pongo de mal humor.

-       Yo soy muy tranquilo, pero cuando me hacen tal cosa, no respondo.

-       ¡Me dañaron el corazón!, ésta es especialmente popular

Su corazón es suyo, si Dios dice: “guarda tu corazón” (Proverbios 4:23) solo usted puede hacerlo, ¿cómo es posible que otro pueda dañarlo? ¿Cómo podría entrar el mal a un lugar donde solo yo tengo llave? Solo con mi consentimiento.

Ahora bien, esto no anula el hecho de que Dios no quiere que yo sea tropiezo para los hermanos. Veamos:

1 Corintios 10:31-33

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

De este modo, hemos de cuidar lo que hacemos por amor a los hermanos y a los que han de ser salvos, pero usted puedes elegir que su corazón no sea dañado por la acción de otro. Esto es condicionar su corazón por la Palabra (que no cambia) y no por la gente, las situaciones, el clima y otra cosa de este mundo.

1 Tesalonicenses 1:6,7:

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,

de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.

Tal vez usted podría pensar que en medio de gran tribulación no se puede recibir la Palabra y mucho menos con gozo. Pero la Palabra dice que si se puede, y esto hemos de lograrlo sólo si condicionamos nuestro pensar, nuestro sentir, nuestro accionar, nuestro hablar a la Palabra de Dios y no a las situaciones. Hemos de someter nuestros sentidos  a la Palabra.

2 Corintios 10:4,5:

porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo

 

Colosenses 3:17:

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

“En el Nombre del Señor”, implica actuar como él actuaría en cada situación. Hagamos todo como si fuera el Señor mismo, con su mismo corazón, su misma motivación, su mismo amor y fervor, su misma entrega. Él es nuestro mejor ejemplo de acción condicionada únicamente por la Palabra, fue tentado en todo pero sin pecado a causa de que su mente y su acción siempre estuvieron guiados por Dios a través de Su Palabra o a través de revelación directa.

Dios te bendiga.

 

 

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